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679 • UNA MAMÁ

 

Miércoles, 3 de diciembre de 2003

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  Hace unos meses, cuando recogía a los niños del colegio, otra madre a la cual conocía bastante bien, se me acercó. Estaba histérica y muy indignada.
- ¿Sabés lo que somos? - me preguntó-  ¡nada, eso somos!
Parece que recién venía de renovar su licencia de conducir en la oficina de tránsito. Cuando la oficial que tomaba los datos, le preguntó cual era su ocupación, ella no supo qué responder. Al percatarse de esto la oficial que tomaba los datos le dijo
- A lo que me refiero es a si usted trabaja o no.
- Claro que tengo un trabajo
- le contestó  - soy una mamá.
- No ponemos mamá como opción, vamos a ponerle ama de casa - respondió enfática, la oficial.

Había olvidado por completo esta historia hasta que me pasó exactamente lo mismo, solo que esta vez, en una de las dependencias de la Municipalidad. La funcionaria era obviamente una mujer de carrera, de mucha postura y tenía un título despampanante que decía "Interrogadora oficial".
- ¿Cual es su ocupación? - me preguntó.
Qué me hizo contestarle lo que le contesté, no lo sé, pero las palabras simplemente salieron de mi boca
- Soy Investigadora Asociada en el campo del Desarrollo Infantil y Relaciones Humanas.

La funcionaria se detuvo, el bolígrafo quedo congelado en el aire y me miró como si no hubiese escuchado bien. Repetí el título lentamente, poniendo énfasis en las palabras más importantes. Luego, observé asombrada como mi pomposo título se hacía tinta negra en el cuestionario oficial.
- Me permite preguntarle - dijo la funcionaria, con un aire de interés - ¿que es exactamente lo que hace usted en este campo de investigación?.    
Con una voz muy calmada y pausada me escuché contestarle
- Tengo un programa continuo de investigación (qué madre no lo tiene) en el laboratorio y en el campo (normalmente me hubiera referido a lo anterior como adentro y afuera). Estoy trabajando para mi maestría (la familia completa) y ya tengo cuatro créditos (todas mis hijas). Por supuesto que el trabajo es uno de los que mayor demanda tiene en el campo de humanidades (¿alguna madre está en desacuerdo?) y por lo general trabajo 14 horas diarias (en realidad son más, 24). Pero el trabajo tiene muchos más retos que cualquier trabajo sencillo y, las remuneraciones más que sólo económicas están ligadas al área de la satisfacción personal.
Se podía sentir una creciente nota de respeto en la voz de la funcionaria mientras completaba el formulario. Una vez terminado el proceso, se levantó de la silla y personalmente me acompañó a la puerta.

Al llegar a casa, emocionada por mi nueva carrera profesional, salieron a recibirme tres de mis asociadas al laboratorio, de 12, 7 y 3 años de edad. Arriba podía escuchar a nuestro nuevo modelo experimental, en el programa de desarrollo infantil (de 11 meses de edad), probando un nuevo programa de patrón en vocalización. ¡Me sentí triunfante... le había ganado a la burocracia!. Había entrado en los registros oficiales como una persona más distinguida e indispensable para la humanidad que sólo "una madre más".

La maternidad... que carrera más gloriosa aún cuando no tiene un título en la puerta.

Colaboración C Becka